JOHN ROOK, UN GRAN AMIGO DE EDDIE COCHRAN,
NOS HABLA SOBRE EDDIE.
(Pulsa en la imagen para ver la página web de John Rook)
Mientras manejaba con la radio a todo volumen, y pidiendo un alto, Eddie gritó: “hey Andy, detén este carro junto a aquella roca de ahí atrás” Supuse que era un alto para alivianarse el líquido ingerido, por lo que con Bob nos quedamos en el auto mientras Eddie abría la puerta y salía pistola en mano, desapareciendo de nuestra vista tras un peñasco gigante. Unos pocos minutos después escuchamos por sobre el volumen de nuestra radio el sonido de unos disparos, justo del lado en que se había ido Eddie. Apenas nos precipitamos a salir, cuando ya venía Eddie soplando el cañón humeante de su pistola, con una mueca en su cara, dijo: “el viejo Eddie les ha conseguido algunos bistecs, chicos”. Nos contó que mientras aliviaba su cuerpo de líquidos se le había aparecido un toro rugiente “por mi propia seguridad chicos, tuve que protegerme” Nos persuadió entonces que sería una tontería desperdiciar toda esa carne, convenciéndome para retornar a la camioneta y prepararla para transportar el cadáver hasta la casa de su hermano Bob. Hamburguesas y bistecs abundaron ese otoño y primavera en la casa de su hermano, pero siempre alguno paga por esas acciones… No lo supe por muchos años y no fue sino hasta hace poco tiempo que el sobrino de Eddie, Bobby Cochran, me contó que el toro enterrado en el fondo de su casa comenzó a apestar al poco tiempo con el calor veraniego, y tuvo que ser trasladado a otra parte, lo habían enterrado muy cerca de la superficie-
Nada comenté del hecho nunca, menos se lo mencioné a su madre, hasta una docena de años luego de la muerte de Eddie. Entonces me dijo “oh Johnny, cómo pudieron permitirle hacer eso?” Eddie no podía hacer nada malo, en su manera de pensar…
Las drogas no formaban parte de nuestro pensamiento en los 50s y considerando la juventud actual, éramos extremadamente tranquilos. Hacíamos partidas de streap poker con chicas, en las que perdíamos mano tras mano con Eddie, quien rara vez se veía forzado a sacarse algo más que las botas. Eddie era siempre un caballero, raramente usaba vocabulario profano, y era un imán para chicas jóvenes.
Decidí vender mi auto en 180 dólares, para poder reubicarme y comenzar mi carrera en radio, viajando en compañías aun más baratas que Greyhound para poder costearme el viaje.
Habiendo anunciado mis planes, Alice me llamó por teléfono para invitarme a cenar, diciendo que planeaba cocinar “la comida favorita tuya y de Eddie”, como una despedida para mí, hacia rumbos desconocidos, y a Eddie a su tournee en Australia.
Pensando que tendría suficiente suerte para encontrar un empleo en Salt Lake City, traté de explicarle que no creía que estaría tan lejos y que luego de un corto período para ganar experiencia, estaría de regreso en la soleada California en muy corto tiempo, “bueno, es igual, mejor vienes y ves a Eddie antes de que ambos partan”, insistió Alice.
El tiempo era caluroso al fin del verano, Gloria la hermana de Eddie, estaba en la cocina, planchando camisas, y su madre en el dormitorio de él haciendo su valija cuando yo llegué a la casa esa tarde. Eddie no estaba en casa aun, pero llegaría pronto, había ido al Music Center de Bell Gardens para conseguir algunas cuerdas extras de guitarra. La sonrisa de Alice al saludarme se cambió a una mueca luego, mientras me decía “no es sencillo Johnny”, declarando su descontento por el viaje que llevaría a Eddie “al otro lado del mundo” Sus labios vibraron y algunas lágrimas cayeron mientras se excusaba: “soy sólo una tonta preocupada” Gloria asintió con la cabeza, mientras le alcanzaba camisas recién planchadas, para poner en el equipaje.
Alice se quejaba de que Eddie no estaría para su cumpleaños 19, pero al menos podíamos celebrar nuestros cumpleaños juntos, el suyo el 3, y el mío el 9 de octubre. El estaría tomando su vuelo al día siguiente. Alice se excusó de no haber hecho nuestra comida favorita, pero pollo asado nos satisfaría igualmente, agregó Gloria. Entrando por la puerta principal junto a su cuñado Red, Eddie me brindó su saludo habitual “qué tal eso, Andy?”, mientras Red me tendía la mano.
Haciendo referencia al próximo calendario de Eddie, Red trajo un silencio a la habitación, al criticar a Jerry Capehart por meter a Eddie en otra nueva gira al término de la gira por Australia “a Jerry maldito le importa, si él no tiene que ir”, dijo Red, mientras Gloria lo miraba fijamente en forma desaprobatoria.
Tratando de tomar en forma positiva su viaje, Eddie parecía estar conforme en compañía de su madre y Gloria, pero cuando yo estaba por retirarme, con un gesto de disconformidad en el rostro, me dijo “bueno, nos veremos viejo, pero no sé cuando será”
Tres días después yo estaba subiendo las escaleras al 2do piso de las oficinas de Kall en SALT Lake City, esperando impresionar al director de programación para obtener mi primer trabajo en radio. El hombre escuchó mi enérgica presentación, pero replicó que yo necesitaba experiencia en un mercado más pequeño, él no podía precisar donde, pero dijo que en Denver había varias estaciones de radio en el top 30. Me apuré para tomar el último bus de la tarde hacia Denver. El director de programas de Kimn en Denver, Grahame Richards, estaba considerado uno de los más innovadores en el top 30. El fue cordial, pero recibí de nuevo la misma sugerencia, conseguir experiencia primero en un mercado más reducido, y que le mantuviera informado de mi desarrollo en el negocio, porque el estaba creando varias estaciones de radio en lugares distantes.
Richards me impulsó en dirección de Scottbluff, Nebraska, donde le habían informado de un cargo abierto en la estación de radio Kolt. Llegando tarde a la noche, dormí en la misma estación, luego me disponía a esperar a que llegara el director, la siguiente mañana sobre mediodía. Sentado en el hall de la estación, recibí una llamada del recepcionista de la estación, comunicándome que el cargo ya había sido otorgado 2 días antes, y que el director había dejado dicho que estaba enfermo, y no volvería hasta el lunes siguiente. Como estábamos a viernes, decidí no malgastar mis ya pocos dólares restantes, y luego de llamar por teléfono a Kneb y también saber que no había vacantes libres, decidí emprender el retorno en bus a mi casa en Chadron, 100 millas al norte. Llegando a Chadron inesperadamente, un sábado de mañana, caminé las 15 cuadras hasta casa, donde mi madre Della quedó encantada de verme, a pesar de haberla despertado temprano con el timbre de la puerta. Mi padre no estaba tan complacido, aclarándome la misma tarde: “ni te pienses que vas a quedar de vago, viviendo de mí” Cuando expliqué que intentaba comenzar una carrera en radio, me ridiculizó diciendo que eso era absurdo, y debía considerar algo más práctico como un trabajo aceitando locomotoras en su trabajo local, en CN y W ferroviarias. “aunque dudo que siquiera te tomen”, “tienes suficiente para la matrícula?” Mientras trataba de calmarlo, mamá Della me pidió que la acompañara a comprar frambuesas. Consultando en la radio local, Kcsr, mi disc Jockey amigo, Freeman Hover me informó de una posible vacante en Kasl en New Castle, Wyoming. Llamando allí me informaron que si había una vacante, pero que si estaba interesado, tendría que hacer las más de cien millas hasta allí, y concursar para el cargo, Tenían diversos aspirantes y tomarían una decisión en algunos días.
A 10 días de mi partida de Los Angeles, comencé en mi primer trabajo en Kasl. La estación ofrecía su programación a los 2000 habitantes de New Castle y 30 km en los alrededores. Roy Marsh, el director de la estación, sugirió que me mantuviera detrás suyo por unos días, antes de salir al aire. Dije que tenía un poco de experiencia, cuando en realidad no tenía ninguna experiencia de estar en el aire. Me recuerdo escuchando su presentación del programa de la mujer, al mediodía, una sola vez, lo que luego yo repetiría por los siguientes meses: “son las 10 AM, hora del programa del oído de la dama”, llevando a la siguiente sección, que provenía de un viejo disco marca World, un vinilo de 3 pies de diámetro, que requería que la púa comenzara del centro del disco, en oposición a los discos comunes. Requería un enorme aparato de acero con ruedas, para empujarlo hacia la consola principal. Yo detestaba la música, una musiquita de los años 30 y 40, tocada por orquestas de aquella época. Confundido me di cuenta a las pocas semanas, que había leído el título del programa siempre mal, que era en realidad: “la dama presta su oido”.
Llegaba al trabajo a las 9 Am para comenzar mis anuncios, quedándome hasta las 10 PM, 6 días a la semana. Siempre esperaba al programa de las 8 a 10 PM, donde se me permitía poner los éxitos rock del ranking 30 de Bilboard. Música negra aun no había llegado al blanco Wyoming. Aun de tenerlos, recibíamos poquísimos discos de las compañías que que distribuían aquella otra música. Elvis Presley estaba autorizado, pero Little Richard (negro), sólo en la versión de Pat Boone (blanco), las únicas emitidas a a los campos y áreas rurales americanas.
Eddie me llamó de un tour desde Cincinnati, Ohio. Iba viajando en un bus atestado y estaba agotado. Me contó que mientras volaban sobre el Pacífico, Little Richard les comunicó su decisión de abandonar el Rock, para dedicarse a la religión y el Gospel.
Eso desconformaba mucho a Eddie, que adoraba a Little Richard, si bien aprobaba que se dedicara a la religión, seguramente extrañaría su actividad musical. Se preguntaba que pasaría con su banda, y con otra voz me decía “sras y sres, ahora presentamos a Eddie Cochran y la banda de Little Richard”. Yo decía, “No, no bromees”, y el reía.
En los siguientes 6 meses, supe que una más poderosa radio estaría emitiendo desde Hot Springs. Dakota del Sur.- Mudándome de Kasl a Kobh, significaría un incremento de 10 dólares por semana, 80 dólares en total por semana, y horario reducido de 6 am a 6 pm, que me permitiría tener algo de vida nocturna. No era California, pero ubicado al pie de las colinas de Black Hills, Hot Springs, con el turismo en verano era un lugar agradable.
Sin embargo, pronto descubrí que la apertura a las 6 am, significaba que tenía que llegar lo suficientemente temprano para preparar una alocución de 10 minutos de comienzo de emisión, además para comenzar, los filamentos tenían que ser calentados por 20 minutos, antes de poder emitir. Con mi despertador sonando a las 4am, y llegando a la estación a las 5am, no pasó mucho antes que descubriera que mi vida nocturna no era todo lo que había esperado yo antes. Leyes laborales y sindicatos eran desconocidos para las pequeñas radios de pueblo, y descubrir que no sería pagado por el tiempo que tenía que preparar todo, fue una desilusión. Siempre consideré mi primera hora allí como una hora libre.
La segunda hora incluía un reporte informativo de 10 minutos por el legendario Frank Hemmingway, cuyo comercial de café Folgers improvisado era una tentación para mí.
El dueño de la estación, Fred Walgren, tenía estrictas reglas para protección del equipo. Prohibía cualquier líquido o comida en el estudio, por riesgo de corto circuito en la consola central- Precediendo a los grabadores de cinta, nuestro grabador era de hilo de acero. Requería un entrenamiento especial realizar alguna grabación para una posterior emisión, rebobinar el rollo, y después hacer un show de disc jockey. Mientras estaba al aire, también atendía el teléfono, escribía noticias para el siguiente informativo, etc, razonablemente: Cuándo demonios iba a tener tiempo para tomar o comer algo de todos modos?
Hemingway iba seguido de 50 minutos de polka, cumpleaños, aniversarios y ocasiones especiales para anunciar. Me tomó algún tiempo poder presentar al rey de la polka, Whoopie John Wil-fhart sin reírme. La orquesta de polka de Lawrence Welks era una gran favorita, junto a Frankie Yankovic y su propia orquesta de polka.
Fred y el director de la radio, Del Brandt me relevaban por una hora a la tarde cada día, cuando se reunían para las noticias Kobh estaba en las afueras de la ciudad. Yo corría hasta un restaurante local para comer algo, donde Minnie en la cocina, tenía mi comida pronta, esperándome.
Cada tarde, al término de la escuela, estaba programado “canciones para adolescentes” Una hora, 5 días a la semana, programábamos los éxitos de moda. Me habían pedido dejar esa música de delincuentes, y cuando no lo hacía, llegaban las reprimendas y desaprobación del dueño. Pronto descubrí que si quería programar a Fats Domino o Chuck Berry, tenía que intercalarlos entre Doris Day y Tony Bennet. Estaba asombrado de que Johnny Mattis era desaprobado, pero Nat King Cole no.
Era una época en que los artistas country Stonewall Jackson, Hank Snow, Johnny Horton, Hank Locklin, the Browns, Don Gibson, Faron Young, Hawkshaw Hawkins, Ray Price y Jim Reeves, eran grandes estrellas con éxitos en el top 30 de Bilboard. Estando ellos de gira, y pudiéndose oir la estación a varios cientos de millas en todas direcciones, pronto ellos no perdían la oportunidad de ser entrevistados por el único disc jockey de Kobh… yo.
Yo no aceptaba ninguna retribución por presentar a esos artistas. El congreso de USA comenzaba a aplicar sanciones a disc jockeys de grandes radios que se prestaban a aceptar dinero para tocar discos. Se le llamó Payola, y yo trataba de mantenerme apartado de toda pregunta relativa a cualquier ilegalidad.
Ayudé a que entraran miles de dólares a la local cámara de comercio, al presentar artistas buscando un lugar donde tocar, mientras viajaban en auto de Omaha a Denver, o de Denver a Minneapolis. Escuchas de Nebraska, Wyoming, Montana, North y South Dakota, comenzaban a interesarse pòr los conciertos de los mencionados cantantes. Jim Reeves era un gran favorito del director de la radio, y al ser entrevistado acerca de esa nueva música rock and roll contestaba: “a cada uno su veneno”.
Patsy Cline visitó la radio con su disco “sweet dreams”, pidiéndome si podía pasarlo, así lo escucharía en su auto de camino hacia Rapid City Decía que sería maravilloso escuchar como sonaba, escuchado desde un parlante de radio.
Al Martino, Connie Francis, Brenda Lee, Jimmy Jones y Paul Anka telefonearon para ser entrevistados al aire.
Por supuesto, Eddie Cochran también me llamó para interesarse por mi carrera, permitiéndome entrevistarlo dos veces al aire. Tristemente, ninguna grabación quedó registrada, el único aparato grabador había sido prestado por un anuncio, el cliente quería escuchar como había quedado el comercial propuesto.
Kobh estaba en el 580 del dial y podía ser oído hasta en al menos 5 estados. Eddie había preguntado por qué no había cambiado mi nombre por un más redituable Johnny Rowe y yo asentía que entonces tendría que explicar el último nombre de Rho. La estación ganaba mayor audiencia con rating de 58% en la audiencia del área de Black Hill.
Pasé 3 semanas transmitiendo diariamente desde una plataforma para recaudar dinero para la escuela Brainard Indian. Una suma de más de 30 mil dólares, mucho dinero en aquel entonces, se alcanzó luego de llegar a las 2 semanas. La promoción de fin de semana me proveyó de un saco de dormir y una tienda. Me hacían llegar la comida, mi única conexión provenía de un teléfono y una extensión de micrófono hasta la estación de radio. Mi hogar era un dormitorio rodante de una habitación en un parque de trailers. Era un frío día nevado a principios de febrero de 1959, cuando recibí una llamada de Alice Cochran, quien me preguntó si no podía volar allá, ya que Eddie se encontraba en una profunda depresión, lamentando la muerte de su buen amigo Buddy Holly. Un avión monoplaza llevando a Buddy, Richie Valens y J.P. Richardson, (alias Big Bopper), se había estrellado a pocas millas de Mason City, Iowa. Eran parte de un tour de rock, viajando en bus, muertos de frío, habían rentado un avión para descansar un poco mejor antes del próximo concierto. La tragedia golpeaba fuertemente a Eddie, ya que el y Buddy holly habían estrechado una fuerte amistad desde el tour por Australia en 1957.
Me dirigí de inmediato a Rapid City, para tomar un vuelo a Denver, y luego a California. Red Julson me recogió en el aeropuerto de Los Angeles, y me llevó en silencio en su auto hasta la casa, aun recuerdo su comentario “Eddie está un poco trastornado, Johnny” Asentí con la cabeza.
Esta fue una triste visita al hogar Cochran, para nada similar a los días llenos de alegría del pasado. Alice me recibió en la puerta sin decir nada, tan sólo un abrazo y un beso, y entré a la casa.
Ella sólo sacudió la cabeza de un lado a otro, con lágrimas en los ojos, y mientras íbamos al living, apareció Eddie, que salía de su habitación, dándome una combinación de abrazo y apretón de manos, diciendo “es bueno verte, viejo” Nos encaminamos silenciosamente a su cuarto. Mientras yo miraba fijo hacia fuera por la ventana, al mundo exterior, Eddie tomó su guitarra comenzando a puntear suavemente las cuerdas, con un gesto de dolor en el rostro. Luego de varios minutos, Eddie se paró detrás de mi, tocándome el hombro para quedar cara a cara y decirme: “si algo así me ocurre a mí, prométeme que tu cuidarás de Schrimper, OK?” Así se lo aseguré, es más, honraría esa promesa por los siguientes 30 años de vida de ella…
Alice colocó su cabeza en la puerta y preguntó si yo tenía hambre. Cuando contesté que no, Eddie dejó la guitarra sobre la cama, y propuso que lo acompañara afuera.
Era una agradable sensación el sol cálido de California, pero una nube claramente ensombreció la mente de Eddie, cuando se detuvo a mirar fijamente unas flores. Aunque estaba de espaldas, podía ver que estaba llorando silenciosamente. Cuando me acerqué y pasé el brazo por el cuello se dio vuelta y se escurrió con la mano las lágrimas de la cara. Esa tarde, llegó el hermano Bob Cochran y noté un mejoramiento en el ánimo de Eddie al recibirlo y abrazarlo, sonriendo a su hermano favorito. Bob me miró diciendo: “cómo te va disc jockey?” era la primera vez que me veía luego del cambio de profesión, Eddie nos interrumpió: “el disc jockey Johnny no está tocando suficientes discos de Eddie Cochran...” El humor era un buen síntoma y creí que mejoraba el chiste añadiendo que sólo tocaba los hits… Bob agregó: “tu trabajo es hacerlos hits, muchacho” Viniendo de la otra parte de la casa, la hermana Gloria preguntó como había estado mi vuelo, lo que animó a Eddie a decir “volar? No sabía que ya se volaba en tierras de indios!” No me acuerdo si vi esta vez a Frank, su padre, pero sí a la hermana de Eddie, Pat y a su esposo Hank, cuando se detuvieron un momento.
Parecía que mi viaje había roto algo la tristeza que me trajo hasta el hogar Cochran y luego de 2 días, Alice emitió una pequeña sonrisa cuando dije que era hora de mi regreso a Dakota del Sur. Lágrimas brotaban de sus ojos cuando me despedía de ella y Eddie. Red me llevó nuevamente al aeropuerto para el viaje a casa.
Varios meses después, Eddie me llamó para preguntarme si estaría interesado en presentarlo en concierto. Por supuesto que mi audiencia iba a la cabeza en el país, como la de más fanáticos de Eddie Cochran, ya que sus discos eran una parte regular de mis shows. Estuvimos de acuerdo en que estaría en ambos lugares, Hot Springs, South Dakota y Chadron, Nebraska. Habiendo hecho un raconto en los comercios de venta de discos, yo estaba encantado de que Eddie había sido votado en la cima de popularidad entre los compradores. Ahora, que planeaba venir, yo tenía un trofeo hecho, presentaría a Eddie como el cantante en la cima de la popularidad de la región, y le entregaría las llaves de la ciudad de Chadron y Hot Springs, que le serían dadas a su arribo. Aun mejor, la presentación en Nebraska sería en su cumpleaños número 21, así sus fans le presentarían una gigantesca torta de cumpleaños. Poco sabíamos que sería, tristemente, su último cumpleaños…
Ambos conciertos se vendieron completamente, al venir fans de toda el área para celebrar el cumpleaños de Eddie atendiendo a la vez el concierto. Los shows fueron en gran forma, con Eddie vistiendo camisa blanca, abierta para más comodidad. El estaba encantado, no sólo de verme sino del gran espectáculo que le había organizado para él. Luego de ambas presentaciones, tuvimos algún tiempo a solas, en el que reímos de nuestras experiencias en el pasado, y hablamos respecto al futuro. Eddie me animaba a “llevar tu show a lugares más grandes” creía que Denver y SALT Lake City serían próximos pasos lógicos para algún día poder retornar a Los Angeles. Nos reímos al unísono al pensar que un avance en mi carrera podría provocar uno en la suya también, Eddie dijo “ambos necesitamos movernos un poco, muchacho” Rociamos nuestra amistad con alcohol proveniente de una botella salida de algún lado.
Sería nuestra última ocasión juntos… Eddie me contó acerca de sus planes de un próximo tour a Inglaterra, para comienzos del año siguiente. Pensé que era extraño que Eddie estuviera haciendo planes para realizar tours. Parecía estar apurando ese viaje a Inglaterra, exactamente lo opuesto a su reticencia al tour a Australia. Lo excitante de este viaje era que sería una de las primeras estrellas de rock americanas que se presentaría en ese país. También me habló acerca de un nuevo vestuario en cuero negro que estrenaría allí. Se rompería en pedazos, para repartir a sus fans, Eddie bromeó que no decidía aun si usaría ropa interior “puedes imaginar la atención que causaría?”. Dijo. Mientras me subía a mi auto y él me decía adios, Eddie hacía planes para volver a vernos el siguiente verano, en que yo iría de vacaciones a California- Yo bromeaba que para entonces seguramente ya estaría trabajando en una radio en Los Angeles.
Sus últimas palabras a mi fueron: “Y te quedarás en casa con nosotros no es cierto?” El estaba tan orgullos del nuevo hogar de su familia en Buena Park, que alentaba mi visita, para ser su huésped. Le aseguré que así sería, y le dije adiós a Eddie, por última vez…
A mediados de marzo, Alice me llamó para decirme que Eddie estaba teniendo mucho éxito en su tour por Inglaterra, “la parte mala es que Eddie debe quedarse allá más tiempo del que imaginaba” Pregunté por su canto, y ella dijo que su voz se estaba resintiendo por tantos conciertos. Recuerdo haber pensado que el llevaría su botella de whisky y miel. Ella dijo que esperaba que el volviera para la pascua, pero tal vez los promotores lo retuvieran y no fuera posible. “creo que lo aman allí, Johnnie” “pero”, “el estará listo para el desierto, puedes apostarlo” Le dije que le comentara que estaba orgulloso del éxito de su gira y que esperaba oír de él cuando volviera a USA.
El timbre del teléfono me despertó la mañana del Domingo de Pascua, mi hermano Charles estaba trabajando una semana de ayudante en Kboh, y comenzó: Supiste que Cochran murió?” Momentáneamente quedé atónito, le dije que no dijera tonterías, cuando repitió, “No hombre, Eddie murió en un accidente de auto en Inglaterra” Le pedí que lo repitiera, y luego de escuchar las palabras colgué el teléfono, cayéndome enormes lágrimas por las mejillas, mientras buscaba el nuevo teléfono de la casa de Eddie en Buena Park. Discando en desesperación, la línea estaba ocupada, pero en pocos minutos pude escuchar el ring, era Gloria contestando con un débil “hola”
“Es cierto?”, pregunté sin identificarme, “si Johnnie, me temo que sí”, replicó ella mientras sus sollozos aumentaban. Red vino a la línea. “Johnnie, podrías venir aquí?”, me preguntó. “Estoy en camino, Red”, y colgué el teléfono. Durante una parada en Denver, telefoneé nuevamente a Red, para anunciarle mi hora de llegada a Los Angeles, como era usual, fue a recogerme al aeropuerto.
Red esperaba en la puerta de llegada en el aeropuerto, nos estrechamos las manos, mientras caminábamos en silencio hacia el estacionamiento. El cuerpo de Eddie aun no llegaba de Inglaterra, por lo que yo pasaría 2 días con la familia antes del funeral, viviendo en descreimiento de que Eddie se hubiera ido.
Alice se echó a llorar, tras mi entrada a la casa, y poniendo sus manos alrededor de mi cintura, por varios minutos sollozó en silencio. Ella me llevó a la habitación de Eddie, y ambos nos sentamos sobre su cama, cuando ella me preguntó: “es que no me parece posible Johnnie, Eddie se ha ido” La consolé, antes que se parara, moviendo la cabeza dijo: “me temía que algo así podría ocurrir” También me levanté de la cama, cuando repentinamente recordé mi promesa a Eddie, de cuidar a su madre en caso que algo le ocurriera. Pensé que extraño que Eddie tuviera una premonición de su propia muerte. Nos encaminamos al living, para sentarnos sin emitir palabra por varios minutos. La campana del teléfono interrumpió el silencio, Alice me pidió que atendiera-Era la aerolínea, para anunciar cuando podíamos esperar el arribo del cuerpo de Eddie a Los Angeles. Repetí fuerte la información para Alice, y Red, que entraba a la habitación para oír.
El hermano Bob llegó inmediatamente, comenzando a insultar al chofer del auto que transportaba a Eddie hasta el aeropuerto. Alguien le había dicho que el auto había sufrido la rotura de una llanta, quedando el auto fuera de control. Bob estaba furioso, repitiendo que seguramente el chofer iba demasiado rápido, o debía haber estado intoxicado. Gloria interrumpió, “pero aun no sabemos que pasó”, mientras sugería a Bob que no siguiera discutiendo sobre la tragedia delante de su madre Red y Bob recibieron el vuelo que traía el cuerpo de Eddie, acompañando al ataúd hasta la empresa funeraria, donde fueron los primeros en verlo. Cuando volvieron a casa, Bob repetía una y otra vez: “ese no se parecía para nada a Eddie” O esperaba que no fuera él y que fuera todo una pesadilla, o estaba furioso con la casa funeraria en Inglaterra. Como resultado, se decidió un ataúd cerrado para el funeral. Gloria se ofreció a no concurrir al funeral, para poder quedarse al teléfono, que no paraba de sonar. Yo interrumpí que me quedaría para que ella pudiera asistir con toda la familia, mientras tanto me encargaría de atender el teléfono.
Red preguntó si me gustaría presentar mis respetos a Eddie con una visita privada a la casa funeraria. Acepté, me llevó hasta la funeraria, donde entonces me di cuenta que quería que mi último recuerdo de Eddie fuera tal cual lo había conocído, y no el de haber visto sus restos. Y así, me senté en silencio por una hora junto al ataúd cerrado de Eddie, recordando aquellos días del pasado. Red entró al salón luego, poniendo sus manos sobre mi hombro, preguntó si ya estaba listo para regresar. Me puse de pie, y poniendo ambas manos sobre el ataúd le dije adios a mi amigo Eddie, luego me di la vuelta, abandonando el salón.
Eddie fue llevado a descansar al cementerio de Forest Lawn Cypress. Un mar de flores cubría el féretro. Los hermanos mayores de Eddie, le habían hecho una guitarra para despedirlo, también hecha con flores. Bob escribió el epitafio que aun se lee: “Si meras palabras pueden consolarnos por la pérdida de nuestro amado Eddie, entonces nuestro amor por él fue un falso amor”
John H. Rook 2003
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